… se nota en muchas cosas, pero una de ellas es que “ya sé cocinar”. Lo pongo entre comillas, porque en realidad sólo me manejo bien con cocina de supervivencia, sin lujos. Pero ya me entendéis. Antes de Susana, no sabía ni por donde se cogía un huevo. Me apaño con tortillas, con pastas, con la plancha, etc… ya sabeis, para ir tirandillo.
Sin embargo, hay algo que me queda atómico (siempre según mi opinión) y son las pizzas caseras. Me quedan siempre distintas, de y lujo. Las reconoceréis porque no son redondas, son muuuuuuuy finitas de masa, y tienen un sabor potente, en el cual no se destaca ningún ingrediente.
Al grano: el otro día hice una para agasajar a Mónica, y la grabé en video con cámara fija. Este es el nuevo Ramón, en la cocina. Lo del pijama tiene que ver con que estoy que me salgo, y me importa un carajo no salir del todo elegante en internet. Voy sobrado. ![]()
En el video no sale como se hace la masa….. probad con ésta receta, es cojonuda. Las masas de supermercado tampoco están mal, pero os aconsejo hacerla. No es difícil y queda más rica.
Soy un hombre nuevo….
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Ahora solo falta que nos invites a probarla ¡¡¡
Estas invitada.
Eso sí, ocuparos por favor de la intendencia, que soy muy vago. Pero me comprometo a preparar las pizzas necesarias, en directo delante de vuestras narices, para una reunión social con nuestra gente cercana. Al estilo de la lasaña de María